Una mirada a la historia: el molino de Kümmersbuch abre sus puertas
En la jornada de puertas abiertas del monumento, más de 100 visitantes disfrutaron de una visita informativa al histórico molino de Kümmersbuch.

Una mirada a la historia: el molino de Kümmersbuch abre sus puertas
El domingo pasado, más de 100 visitantes acudieron al molino bien conservado de Kümmersbuch para participar en una visita informativa. Este evento tuvo lugar como parte del “Día del Monumento Abierto” y ofreció a los participantes la oportunidad de profundizar en la historia y el funcionamiento del molino. La conserje local Marianne Moosburger, el propietario del molino Christian Schuller y el especialista en molinos Josef Moosburger guiaron a los interesados a través del local y compartieron sus amplios conocimientos.
El recorrido comenzó con una interesante explicación sobre el origen del topónimo Kümmersbuch, que probablemente proviene del “bosque de hayas de Chiuman”. En el siglo XVI ya se utilizaba el nombre con la forma "Kümerspüch". En aquel momento el lugar ya no formaba parte de Vilseck ni del monasterio de Bamberg, sino que pertenecía a la bailía de Hahnbach y a la oficina del juez de distrito de Amberg.
Historia del molino
El molino pasó a manos de la familia Karl von Alfons Siegert en 1939, después de que fuera retirado de la zona de entrenamiento militar ampliada de Grafenwöhr. El granjero Josef Karl y su familia regentaban la fábrica como actividad secundaria. En 1968, su hija Marianne Karl se casó con el granjero Adolf Schuller, quien añadió una turbina al molino para generar energía. El molino se cerró en 1973, pero no fue demolido y en su lugar se añadió una moderna sala de fiestas.
Otro aspecto interesante de la gira fue la explicación de las estrictas normas que se aplican a Müller. Los agricultores no podían decidir por sí mismos a qué molino querían llevar su grano, ya que así lo decidía el soberano. La formación para convertirse en molinero duró en total seis años, lo que refleja la gran importancia de la industria molinera para la alimentación de la población. Los molineros debían dominar diversos materiales como madera, metal, piedra, cuero, grano y agua para realizar su trabajo con éxito.
El molino de Kümmersbuch es un molino de rodillos, lo que significa que el grano debe molerse varias veces para obtener una harina fina. Los visitantes aprendieron que el proceso de molienda no sólo era simple; se requirieron varios pasos para lograr el producto final. Después del primer proceso de molienda se produce la harina, seguida del salvado, la sémola y finalmente la harina. La harina solía ser más oscura y más nutritiva que la actual, y la harina también se utilizaba como alimento en tiempos de necesidad.
Otro punto interesante fue el papel del médico del molino, que era responsable de reparaciones complejas y a menudo estaba mejor pagado que un médico humano. Trabajar en el molino no estaba exento de riesgos, ya que los molinos a menudo estaban ubicados en zonas húmedas y el riesgo de incendios y explosiones era alto. Por lo tanto, en su mayoría se construyeron fuera de las aldeas.
Los molineros y sus familias a menudo vivían en un mundo propio, lejos de las normas sociales de la vida del pueblo. El molino se convirtió en un lugar de comunicación donde los agricultores entregaban su grano y esperaban su harina. La ropa de trabajo de los molineros estaba hecha de lino para alejar la humedad de la piel. Los hábitos de sueño también se adaptaron a las condiciones, ya que los molineros solían dormir sentados para poder respirar mejor.
El evento finalizó con una parte social en la que los participantes cantaron canciones sobre el molino y escucharon dichos antiguos. Estos dichos reflejan el anhelo y la libertad que muchos asocian con la vida en el molino. El molino Kümmersbucher sigue siendo una fascinante pieza histórica que transporta a los visitantes al pasado y les enseña sobre la importancia de los molinos para la región.